domingo, 10 de fevereiro de 2008

Y claro, el día. Ese día. Que vino a dinamitar todo lo anterior y lo venidero, lo sucedido y lo que se venía. En septiembre, habiendo firmado el firmamento, cuando ya creía yo conversar con todas las divinidades de mi inconciencia.

Um comentário:

Pablo Seguel disse...

solo que quede como una especie de fe de erratas.

saludos.